Por Inti Sánchez- Costa Rica

Photo @TRTworld

Todos nos hemos visto afectados por el Coronavirus. La mayoría de nosotros tenemos la oportunidad de estar en nuestros hogares guardando la cuarentena. Pero en regiones, como desde la que nosotros escribimos  (Medio Oriente), la situación para muchos se ha vuelto insostenible. No por el virus en sí, si no por las precarias condiciones en las que ya vivían, y a las que el virus vino a ser la gota que derrama o derramará el vaso. Me refiero a los campos de refugiados, a los países que se encontraban en procesos de lucha y manifestaciones, como el Líbano y países en guerra como Yemen y Siria. 
En el Líbano por ejemplo,  un carpintero inmigrante sirio decidió inmolarse, luego de que la situación económica se volviera insoportable, a causa de las medidas tomadas por el gobierno para contener la propagación del COVID-19. Aunque él y su familia habían solicitado ayuda a varias ONGs, dichas propuestas se le fueron negadas. Tenía una deuda de 3 meses de renta un total de $200. Cuando supo de las medidas de cuarentena todo la terrible decisión. 
La situación política y social en el Líbano ya estaba complicada, por la crisis económica que enfrentaban, con la depreciación de su moneda y las protestas, que tenían al pueblo en las calles. Protestas que se detuvieron debido al COVID-19, pero que esta semana se han vuelto a retomar en la ciudad de Trípoli y la zona norte de Beirut dejando un muerto y varios heridos. En un video de las últimas protestas se muestra a uno de los manifestantes gritarle a un militar: Soldados lo juro por favor ponganse de nuestro lado. Es demasiado. Yo estoy de tu lado pero ellos nos están matando, no podemos comprar ya nada. Estamos hambrientos. Vendí mi bote de pesca por centavos. Suficiente es suficiente. Hace quince días que el dólar sigue subiendo y bajando. Tengo una hija en el hospital ella necesita una operación y es Ramadán. Se puede sentir la frustración en sus palabras. El COVID-19 viene a dinamitar una sociedad en caos.
Por otro lado los campos de refugiados pueden ser de los peores escenarios en los que el virus podría hacer estragos. Por ejemplo, el campo de refugiados de Moria en la Isla Griega de Lesbos fue construido para un máximo de 3,000 personas y ahora alberga más de 20,000. Sin acceso a suficiente agua potable para lavarse las manos y sin el espacio suficiente para practicar el distanciamiento social que se necesita para combatir el virus, lo convierte en uno de los lugares más susceptibles al contagio. Tampoco se cuenta con recursos médicos para poder atender una emergencia de este tipo. Además hay que tener el cuenta cómo puede afectar en la moral y la psique de estas personas, que están viviendo en estas condiciones, la noticia de este virus.  
Por último, los países en guerra como Siria o Yemen. No tiene condiciones algunas para llevar a cabo un control de los casos, poder aislar y dar tratamiento adecuado/alguno. En Yemen, el país más pobre del Medio Oriente, el número de personas que reciben ayudas humanitarias pasó de 3 millones en 2016 a 12 millones en la actualidad. Mientras que en Siria el sistema de salud está colapsado. Para finales del año pasado menos de dos tercios de los hospitales estaban en funcionamiento y 70% de los trabajadores de la salud habían emigrado a otros países, dejando el sistema de salud colapsado. 
¿Qué va a ser de los  refugiados y otras poblaciones vulnerables si el virus llega a propagarse en sus comunidades? El efecto  puede ser catastrófico. 
Sólo trate de imaginarse estar en alguna de estas situaciones. Varado en un campo de refugiados, sin empleo en un país extranjero, tratando sostener a su familia. O en medio de una guerra y que todas las fronteras se cierren por motivo del virus, que puede matarlo y sus posibilidades sean aún más limitadas. La situación de verdad es desesperante. 
La crisis económica que se cierne a nivel mundial luego de esta pandemia va a afectar a muchos países. Se menciona que para algunos la recuperación podría llegar hasta el 2022. Estos sectores más vulnerables son los que más se verán afectados por lo que seguramente  el periodo que se abrirá en la región sea de movimientos sociales, que saldrán a protestar contra gobiernos que antes de esta pandemia se mostraban incapaces de solucionar los problemas básicos de su población y que ahora tendrán recursos aún más limitados. La situación es poco prometedora. 

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