Jonathan Ríos - El Salvador
Los derechos de la mujer son un constructo con muchos elementos. Desde las micro-agresiones, pasando por prohibiciones ligeras (como la forma de vestir), a prohibiciones fuertes, como criminalizar, hasta asesinar. Normalmente en índices de desarrollo cuando conciernen los derechos de la mujeres el Medio Oriente y África Sub-sahariana se encuentran en las últimas posiciones. Esto sirve de excusa para pensarnos, como Latinoamérica, arriba en la jerarquía de derechos de la mujer. Sin embargo, las leyes abortivas de la región ponen en perspectiva dicho orden. 
Al pensar en la situación de una mujer musulmana en el Medio Oriente, las percepciones que tenemos no son positivas. Desde nuestra perspectiva occidental pensamos en hijabs o niqabs (piezas de ropa para cubrir el pelo y la cara de las mujeres utilizados en el Islam). De ahí partimos, a las libertades individuales y pensamos en la dependencia que las mujeres tienen de sus maridos. Por otro lado, Latinoamérica se presenta romantizada con un estilo de vida más occidental basado en la libertad individual y con participación femenina creciente en mercados laborales y gobiernos. Auténticas participantes de las sociedades latinoamericanas, motores de las economías y presidentas de los gobiernos. Ejemplos, pensamos, no-comparables. 
Estereotipos reales
Estas percepciones no están alejadas de la realidad. En el Medio Oriente las balanzas están en contra de las que son el 50% de la población. Según el reporte Mujeres, Negocios y la Ley del Banco Mundial acciones simples como aplicar por un pasaporte, decidir donde vivir, liderar un hogar, aplicar a un trabajo o por una identificación nacional no pueden ser realizadas legalmente de la misma manera que un hombre. 
El progreso en derecho de las mujeres, aunque existente es lento. Las opiniones de las ONG son que el progreso ha sido causado menos por revoluciones y presiones feministas internas. Muchas mujeres que lucharon por políticas como las de libertad de conducir se encuentran en la cárcel, por ejemplo. Y más por los países tratando de renovarse y comenzar a incluir a las mujeres en el mercado laboral para diversificar y crecer sus economías. 
Sin embargo en estos países que son en su mayoría musulmanes, incluyendo algunos que explícitamente se categorizan islámicos como Afganistán e Irán, existe un punto de contención que expone la realidad de la mujer latinoamericana. El aborto. En países del Medio Oriente en situaciones donde la salud de la madre está en peligro son legales y respaldados por la ley.
Derechos Reproductivos: La ley en el Medio Oriente
Según Haaretz: Turquía, Irán, Arabia Saudita, Bahrein, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Omán, Kuwait, Siria, Líbano, Palestina, Israel, Egipto, Jordania. Todos aceptan el aborto cuando el embarazo prueba un riesgo en la vida de la mujer.  De ellos Turquía, Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania e Israel incluyen a consideración la salud mental de la mujer. Cuando hay anormalidades con el feto, Turquía, Irán, Bahrein, Qatar, Omán, Kuwait, y Jordania aprueban el aborto. Bahrein e Israel aprueban el aborto cuando hay pruebas de violación o incesto. Turquía provee abortos gratuitos durante el primer trimestre.  En Israel el aborto es legal para mujeres menores de 18 años o mayores de 40; también para las mujeres que no están casadas.
En perspectiva 
A comparación en Latinoamérica: El Salvador, Honduras, Nicaragua, Surinam, Jamaica y Haití prohíben el aborto completamente y criminalizan a la mujer en casos donde se practíca. Además en países que lo han descriminalizado, la complejidad de las leyes obligan a mujeres a emigrar, buscar medicamentos en el mercado negro, o practicar cesáreas en niñas de 12 años.
En latinoamérica casos como el de Evelyn Beatriz Hernández de El Salvador resaltan. Evelyn fue violada por miembros de pandillas a los 17 años. Sin saber que estaba embarazada, tuvo un aborto espontáneo y se desmayó en un baño. Su madre la llevó al hospital donde despertó esposada y se le informó que era lo que había pasado. Se le sentenció a 30 años en la cárcel por asesinato agravado. Su caso fue revisado en Agosto 2019 ya que los expertos forenses no pudieron determinar si el feto murió en el útero o en el tanque séptico. Evelyn fue absuelta, y goza de libertad a sus 21 años después de 33 meses en la cárcel. La ley en El Salvador es tan severa que también castiga a los doctores al tratar de proteger a sus pacientes con 6-9 años de cárcel.
De maneras similares en República Dominicana casos como el de Rosaura Almonte Hernández que murió en 2012 a sus 16 años al ser negada quimioterapia para su leucemia ya que estaba embarazada. 
En el Medio Oriente, existe controversia y estigmas en las sociedades. El mismo reportaje de Haaretz reporta que parteras y doctores conservadores en países del Medio Oriente actúan como obstáculo para mujeres que buscan abortos. Sin embargo la ley, respalda las acciones. En países de Latinoamérica el peso que la ley no provee a veces solo puede ser saldado por clase.
Salud Pública y Derechos Humanos o meramente ética
El aborto es considerado es considerado en instituciones como la Organización Mundial Salud, las Naciones Unidas y el Banco Mundial como un problema de salud pública y un derecho humano. Al contrario de políticos que lo adjuntan meramente como un problema de ética y moral. 
Por ejemplo, en 2016 la crisis de sika en Brasil representó desafíos y retos al poner a prueba las leyes que no proveían abortos para mujeres con embarazos riesgosos o con microcefalia. Aunque es un tema controversial a discutir la prohibición del aborto en Latinoamérica no es acompañada por un mejoramiento de servicios de salud sexual en clínicas y educación sexual, especialmente para las poblaciones vulnerables que más lo necesitan y que se ven afectadas primero. La prohibición concluye muchas veces en abortos clandestinos. Según Al Jazeera cada año en Honduras ocurren de 50,000 a 80,000 abortos de este tipo. En Jamaica: 22,000. Las duras leyes de Brasil (donde el aborto es legal), hicieron que 900,000 se hicieran dichos procedimientos en 2013 antes de la crisis del sika. Los abortos clandestinos pueden representar procedimientos drásticos y potencialmente mortales. 
Como explicaba la ex-presidenta de Chile y actual alta comisionada para los Derechos Humanos Michelle Bachelet, en la gala del vigésimo aniversario del Centro de Derechos Reproductivos (CDR):
...se estima que hay 222 millones de mujeres en el mundo en desarrollo que quieren planificar y espaciar sus embarazos pero que todavía no tienen acceso a los métodos modernos de contracepción, lo que lleva a más de 9000 embarazos no planeados por hora...Son mujeres que corren el riesgo de embarazos no deseados y de aborto porque no tienen opciones reproductivas.
Ninguna mujer tendría que pagar con su vida por la falta de opciones y, sin embargo, 47.000 mujeres mueren anualmente a causa de abortos inseguros. Las complicaciones en el embarazo y en el parto son las razones número uno de muertes de mujeres de entre 15 y 19 años de edad en el mundo. Es inaceptable que continuemos hablando de muertes que podemos prevenir. Lo que realmente está en juego es el derecho a la vida: el derecho de las mujeres a la vida y a todos los otros derechos humanos.
Cultura de Violación
Finalmente, la prohibición no causa un desincentivo contra el aborto o hacia las violaciones. El Faro, reporta que en El Salvador, por ejemplo, 90% de casos de violación a menores quedan impunes, de estos casos el 80% son niñas. Es decir las prohibiciones criminalizan a mujeres y niñas por delitos cometidos a ellas. Estas estadísticas encarnan la cultura de violación de la que habla la autora y activista Rebecca Solnit. Esta cultura la describe como el entorno en el que la violación prevalece y en el que está normalizada dentro de la sociedad.
Es perturbante para los gobiernos latinoamericanos pensar que mujeres de países con sociedades explícitamente patriarcales, gocen mejores derechos y condiciones que las de su propia población. Si bien, el Medio Oriente no es un ejemplo o un campeón de los derechos de la mujer, ayuda a poner las cosas en perspectiva.  A veces la fachada de países occidentales nos priva de pensar en los vacíos legales que existen. 
Hace preguntar, al que quiere hacerse la pregunta, ¿Cuánta libertad es necesaria para aprobar leyes que respeten la dignidad y los derechos de las mujeres?
Ya sea en el Medio Oriente o Latinoamérica, hacen eco las observaciones de la ex-presidenta Bachelet:
 Las mujeres deben gozar de plenos derechos sobre un pie de igualdad, derechos de salud sexual y reproductiva, derechos a la educación, a ser participantes y líderes iguales en sus economías y sociedades, derecho a vivir libres de violencia y discriminación.


Muchas gracias a Cristina Cardenas por su apoyo y ayuda en esta pieza.

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