por JONATHAN RIOS - EL SALVADOR 

Protestas en Turquía por la situación de los uigur 

AFP/Getty Images

Una de las constantes históricas y en nuestra realidad actual es el valor familiar. Los vínculos que creamos con los nuestros hace que pongamos los intereses de estos antes de los de cualquier otro desconocido. Los conceptos de países, culturas y sociedades están basadas en esto. Sin embargo, en la economía global actual con sus nuevos actores han dado paso a nuevas situaciones que ponen a prueba este modelo y exponen sus debilidades. Uno de estos casos es la diferencia en respuestas hacia las crisis humanitarias actuales a diferentes comunidades musulmanas: los rohingya en Birmania y los uigur en China.
Rohingya
En 2017 se reportó que desplazamiento forzado de 400,000 personas pertenecientes a la etnia rohingya, una minoría practicante del islam en Birmania que en su mayoría es un país budista. Las violaciones a las mujeres, fuegos a aldeas y muertes fueron suficientes para que se clasificara esta crisis como una limpieza étnica. Birmania, un país pequeño, que sólo recientemente comenzó su proceso de liberalización económica; es pobre, con mucho potencial, pero con poca influencia.
Lejos de haber resuelto el problema, la comunidad internacional aún tiene mucho que hacer con esta crisis. Sin embargo además de la emisión de las respectiva condenas estándar de la ONU, los Estados Unidos y la Organización de Cooperación Islámica. Indonesia, el país con mayor número de musulmanes en el mundo, activo, mandó a su ministro de Relaciones Exteriores para pláticas urgentes con el gobierno birmano. La Unión Europea y los Estados Unidos impusieron recientemente sanciones y prohibición de la venta de armas al país. Erdogan en Turquía le llama a la crisis abiertamente un genocidio y lamenta el silencio del resto de países musulmanes.
Limpieza étnica, los uigur:
Dos mil kilómetros al norte de la frontera bangladesa, alejados de las densas lluvias y monzones, se encuentran vastas cordilleras de montañas y plano desierto. Las que serían tierras inhabitables, en realidad han sido hogar por siglos a una población que ahora lidia un problema similar al de los rohingya.
Empero el opresor aquí es, la que será la economía más grande del mundo en menos de 5 años, China.
Los uigur, son un grupo étnico turco cuyos orígenes pueden ser remontados solamente a lo que ahora es la región autónoma uigur llamada Xinjiang en el Noroeste chino. Los uigur tienen su propio idioma, practican el islam y son reconocidos como una de las 55 minorías étnicas chinas. Sus diferencias con los chinos han (90% de la población china) son tan pronunciadas que a principios del siglo XX la región incluso declaró independencia, solo para ser retomada por el nuevo gobierno comunista chino en 1949. Ahora los 11 millones de uigur representan la mitad de la población de la región.
En los últimos meses este grupo ha capturado la atención de la comunidad internacional, debido a la ya confirmada represión masiva de uigur por parte de Pekín. La región ha sido objetivo chino para los que muchos consideran una limpieza étnica. Con el pretexto de combatir extremismo religioso y terrorismo, China ha creado campos de concentración, los cuáles ellos marcan como centros de educación política. Se estima que hay alrededor de 1 millón de uigures en estos centros, ahí aprenden mandarín, juran lealtad a Xi Jinping y el partido comunista, y los fuerzan a renunciar a su religión. Al principio China negaba que dichos campos existieran, sin embargo después de investigaciones por parte de grupos de derechos humanos; ahora permiten a periodistas entrar para frenar los ‘falsos rumores.’
Considerando que China, en sí, mantiene un control estricto sobre las vidas y la privacidad de sus mismos ciudadanos, las medidas que han tomado en Xinjiang son, como era de esperar, inconcebibles.
Las autoridades se han encargado de reprimir a la población en cualquier, aspecto posible. Desde, confiscar sus pasaportesprohibir nombre musulmanes a bebés y, al igual que Estados Unidos, separar a hijos de sus familias. Las atrocidades siguen y parece que cada mes se descubren más acciones, como el tribunal que encontró culpable a China de practicar extracción forzada de órganos a sus prisioneros y fábricas donde practican trabajo forzado. Además las personas fuera de estos campos viven en un estado de vigilancia extrema, donde el gobierno ha recolectado información biométrica como muestras de ADN, escaneos de iris, huellas dactilares y otros.
Petróleo, rutas y conflicto
En 1949, al ser Xinjiang retomada por el gobierno comunista, se descubrieron los primeros campos de petróleo en el desierto de Karamay. Además del petróleo, existen minas de carbón, importantes para la generación de electricidad del gigante asiático. Así comenzó la migración extraordinaria de chinos han a Xinjiang, para generar la industria del oro negro. Esta nueva migración fue la que comenzó los roces con los locales.
Igualmente importante es el rol proyecto estrella del presidente Xi JinPing, laIniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda. Una iniciativa de largo plazo que promete conexión y colaboración por medio de rutas terrestre y marítimas en tiempos donde el occidente ha optado por proteccionismo. Xinjiang es el primer tramo de ese camino.
Soy tu hermano pero...
A diferencia de la reacción contra la crisis rohingya, China no ha visto el mismo nivel de condenas.
Incluso, países como Egipto han extraditado a uigures a petición china.
De parte del mundo musulmán lo más cercano a condenas o apoyo es el ejemplo de Turquía. El país puente, importante para el proyecto chino pero también campeón de los países musulmanes, ha tenido respuestas mixtas sobre el conflicto. Recordando que los uigur presentan cercanía con su idioma y etnia, el gobierno turco ha dado asilo y libertad religiosa a los uigur que huyen de China; comunidades considerables se pueden encontrar en ciudades como Estambul
La crítica más verbal que Turquía tuvo fue en febrero de este año cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores respondió a la muerte de un artista y poeta uigur que se encontraba en uno de los campos de educación chinos. El comunicado lee “La reintroducción de los campos de internamiento en el siglo XX y la política de asimilación sistemática contra los uigures turcos llevada a cabo por las autoridades de China es una gran vergüenza para la humanidad.” A lo que China respondió cerrando uno de sus consulados en Turquía y con amenazas económicas directas. Turquía, que ha tenido conflictos económicos y políticos con sus aliados occidentales y al final, busca reforzar sus lazos con China. En su última visita a Beijing, el presidente Erdogan, según paráfrasis de medio chinos, dijo que los uigor viven felices en Xinjiang.
Las matemáticas del valor de la familia en 2019.
Se estima que 1 de 4 personas en el mundo son musulmanas. Los 50 países con mayoría musulmana acumulan menos del 10% del PIB global. La Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda abarca 68 países a través de varios corredores terrestres y rutas marítimas que cubren alrededor del 65% de la población mundial, lo que equivale alrededor del 40% del PIB mundial.
En esta nueva realidad donde los lazos familiares entran en la misma ecuación del poder económico, el proyecto chino empequeñece la ‘crisis uigur’. La historia y la familia pesan pero los números no cuadran para justificar acción.
El intento turco de defender a sus hermanos ante la potencia China y su posterior retirada deja claro que en la actualidad pesa más el poder económico que las relaciones familiares. China, ha creado una balanza donde se pesan los vínculos familiares contra con el valor económico. Dos factores que antes no se mezclaban.

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